La tradicional "Cuesta de Enero" llegará con una pendiente más inclinada para los comensales de la capital. La Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) encendió las luces de alerta ante el inminente aumento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), advirtiendo que esta medida fiscal provocará un efecto dominó: menús más caros y riesgo de quiebra para los pequeños negocios.
Jesús Arnoldo González, presidente del organismo en Victoria, explicó que el ajuste impositivo golpea la línea de flotación financiera de los establecimientos. El impacto será severo en productos clave como las bebidas azucaradas (refrescos), un componente esencial en el ticket promedio de consumo.
El dilema: Subir precios o perder clientes La preocupación del gremio no es solo pagar más impuestos, sino la reacción del mercado. González advirtió que encarecer los platillos podría empujar a los clientes hacia la informalidad, buscando opciones más baratas en la calle, donde no se pagan impuestos ni se garantizan las mismas normas sanitarias.
“El efecto no se limitará al precio final, sino que alterará hábitos de consumo... reduciendo la rentabilidad de los restaurantes formales y profundizando la desigualdad frente a la competencia informal”, señaló el líder empresarial.
Escudo al consumidor Ante este escenario, los restauranteros buscan aplicar una "economía de guerra" para no trasladar todo el costo al cliente final. “Vamos a tratar de que nuestros consumidores no tengan tanto riesgo. Buscaremos estrategias para no incrementar tanto nuestros precios”, prometió González, aunque reconoció que el margen de maniobra es estrecho y el objetivo principal será evitar el cierre de fuentes de empleo y negocios establecidos.