El Poder Judicial de Tamaulipas se integró a las Mesas de Paz estatales para combatir de manera directa el incremento de denuncias por violencia familiar. A través de una colaboración estratégica con la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), especialistas en trabajo social y psicología acudirán a los hogares para intervenir en conflictos y garantizar la seguridad de los integrantes más vulnerables.
Tania Gisela Contreras López, presidenta del Supremo Tribunal de Justicia (STJ), señaló que el aumento en las estadísticas de este delito no representa un deterioro social, sino un avance en la confianza ciudadana. Según la magistrada, el incremento de reportes indica que las víctimas han dejado de callar para solicitar el auxilio del Estado.
Intervención directa en el núcleo familiar
El nuevo modelo de atención permite que el personal judicial y académico actúe como un filtro preventivo antes de que los conflictos escalen a consecuencias irreparables. Contreras López subrayó que esta incorporación activa del Poder Judicial busca:
- Resolución de conflictos: Tratar las conductas violentas directamente en el entorno donde se generan.
- Protección de menores: Actuar como tercero obligado cuando los padres no garantizan un ambiente seguro.
- Prevención social: Evitar que los entornos hostiles deriven en daños emocionales permanentes o conductas delictivas a futuro.
El Estado como garante de la niñez
La titular del STJ destacó casos críticos donde la hostilidad del ambiente doméstico ha obligado al Estado a asumir la custodia de menores. "Si no intervenimos, esos niños pueden terminar emocionalmente dañados. Es nuestra obligación responder a ese grito de auxilio", enfatizó.
Esta estrategia conjunta con el Gobierno del Estado y la UAT marca un cambio en la impartición de justicia en Tamaulipas, transitando de una postura reactiva en los tribunales a una participación territorial proactiva que prioriza el interés superior de la niñez y la estabilidad del núcleo familiar.