Ante el incremento de casos de agresión entre estudiantes, la diputada Blanca Anzaldúa Nájera calificó como urgente la aplicación de una estrategia integral contra el acoso escolar que trascienda el plano legislativo y se traduzca en vigilancia y apoyo emocional permanente en las aulas.
La legisladora subrayó que las propuestas actuales en el Congreso del Estado contemplan medidas preventivas directas, tales como la revisión de mochilas y la implementación de programas socioemocionales. El objetivo es permitir que tanto alumnos como docentes canalicen conflictos derivados de emociones reprimidas que afectan la convivencia en el entorno educativo.
Contra las "iniciativas de papel"
Anzaldúa Nájera criticó que muchas iniciativas en materia educativa se queden archivadas sin generar un beneficio real para la comunidad escolar. En este sentido, hizo un llamado a dar un seguimiento estricto a cada decreto aprobado para asegurar su ejecución en los planteles de la zona centro y el resto de la entidad.
“Hacemos las iniciativas, quedan impresas y quedan aquí; lo que tenemos que hacer es darle seguimiento. Si no se aplican, en el papel no hay ningún beneficio para los estudiantes”, sentenció la legisladora.
Formación docente como base
Asimismo, destacó que parte de la solución radica en fortalecer a las instituciones formadoras de docentes. Afirmó haber participado en la gestión de recursos para programas de posgrado (maestrías y doctorados) diseñados para que el magisterio tamaulipeco cuente con herramientas pedagógicas y psicológicas que permitan detectar focos rojos de violencia de manera temprana.
La implementación de estas medidas busca transformar el entorno escolar en la capital tamaulipeca hacia una cultura de paz, atendiendo las raíces del conflicto social desde la educación básica.