La Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas reconoció que la entidad atraviesa una crisis de acreditación, donde la falta de certificación oficial se ha convertido en un obstáculo crítico que limita la efectividad de las fuerzas del orden y, en última instancia, pone en riesgo a la ciudadanía.
Actualmente, poco más del 50 por ciento de la fuerza de seguridad en el estado cuenta con el Certificado Único Policial (CUP). Esta cifra es alarmante si se considera que, hasta septiembre de 2025, cerca de 700 elementos no habían logrado aprobar las evaluaciones exigidas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
El "Filtro" que pocos superan
La depuración de la Guardia Estatal es constante: cada año, hasta 150 elementos son dados de baja por no aprobar los exámenes de control y confianza. El proceso para obtener el CUP no es sencillo, ya que requiere que el agente sea apto en tres áreas fundamentales:
- Control y confianza (incluye polígrafo, entorno económico, psicológico, salud y toxicológico).
- Habilidades y destrezas.
- Desempeño.
¿Flexibilidad o Necesidad?
Ante la dificultad para alcanzar la meta de 1,500 nuevos policías para el cierre del sexenio en 2028, el titular de Seguridad Pública, Carlos Arturo Pancardo Escudero, reveló que se están realizando ajustes en los criterios de evaluación del Centro Estatal de Evaluación, Control y Confianza (C3).
El objetivo es que los exámenes sean más "flexibles" para evitar el rechazo masivo de aspirantes, que anteriormente llegaba al 75 por ciento.
“Lo único que estamos haciendo es puliéndolo un poquito más para que no sea un corte muy drástico como antes. Ahorita ya hemos bajado [la exclusión] a la mitad. Creo que vamos bien, pero quien no cumple, es un requisito indispensable y se da de baja”, precisó Pancardo Escudero.
Radiografía de la Fuerza Policial
Concepto | Cifra / Porcentaje
Acreditación CUP | ~50% de la fuerza total
Bajas anuales (reprobados) | 150 elementos
Aspirantes que no terminan | 40% del reclutamiento
Meta de nuevos agentes (2028) | 1,500 policías
Esta estrategia de "pulir" los exámenes busca incentivar la integración de más elementos sin violar la ley, aunque abre el debate sobre si la flexibilidad en los filtros de confianza podría impactar la calidad de la seguridad en el estado a largo plazo.