El campo tamaulipeco, históricamente líder nacional en la producción de grano rojo, enfrenta una de sus peores crisis. La diputada local Marina Ramírez Andrade advirtió que para el actual ciclo agrícola (2025-2026), se estima que cerca de 200 mil hectáreas se quedarán sin sembrar debido a una combinación letal: altos costos de producción, sequías prolongadas y precios de comercialización por los suelos.
La integrante de la Comisión de Desarrollo Rural en el Congreso local señaló que, aunque la producción reciente osciló entre 1.25 y 1.4 millones de toneladas, el desánimo impera entre los productores de regiones clave como Río Bravo y San Fernando.
Los números de la crisis
El estancamiento agrícola no es solo una percepción; los precios actuales no cubren los gastos de operación de los agricultores, quienes ven cómo su patrimonio se desgasta cada ciclo.
Concepto | Detalle de la Situación
Superficie en riesgo | ~200,000 hectáreas sin cultivar.
Precio por tonelada | Entre $3,600 y $4,600 pesos.
Producción promedio | 1.25 a 1.4 millones de toneladas.
Limitante de apoyo | Incentivos solo para quienes tienen hasta 20 hectáreas.
Apoyos que "no encajan" con la realidad
Ramírez Andrade fue crítica al señalar que los incentivos gubernamentales actuales están desconectados de la realidad productiva de la entidad. El apoyo enfocado a productores de hasta 20 hectáreas resulta insuficiente, ya que en Tamaulipas la mayoría de las unidades de producción superan por mucho esa extensión.
“Todo es bueno, pero realmente aquí en Tamaulipas nadie siembra 20 hectáreas. No se ve ninguna salida; nuestro campo y nuestros agricultores están sobreviviendo”, refirió la legisladora en la capital.
Migración de cultivos: Del sorgo al maíz
Ante la falta de rentabilidad del sorgo, muchos productores han comenzado a migrar hacia el cultivo de maíz como una medida desesperada para intentar comercializar mejor su cosecha y sostener la actividad. Sin embargo, este cambio no garantiza el éxito si persiste el desgaste de los suelos y la falta de una política integral de estímulos.
Finalmente, la diputada lamentó que esta situación de abandono no sea exclusiva del campo, sino que también afecta de manera crítica al sector pesquero, dejando a las familias que dependen de las actividades primarias en una vulnerabilidad económica sin precedentes.