El dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Bruno Díaz Lara, calificó la reforma judicial promovida por Morena como una "aberración constitucional" y exigió que sea desechada en su totalidad, luego de que legisladores federales del partido oficialista admitieran fallas estructurales en el marco jurídico.
Díaz Lara sostuvo que el propósito de esta reforma nunca fue la impartición de justicia, sino el control absoluto de uno de los últimos contrapesos del país. Según el líder priista en la capital, la iniciativa representa una afrenta directa al Estado de Derecho y a la democracia mexicana.
El "reconocimiento de errores" en Morena
La reacción del PRI surge tras las declaraciones del diputado federal morenista Alfonso Ramírez Cuéllar, quien recientemente reconoció la necesidad de realizar adecuaciones profundas al marco jurídico debido a errores técnicos.
Entre los cambios propuestos por la facción oficialista se encuentran:
- Posponer la elección judicial hasta el primer domingo de junio de 2028.
- Desaparecer los comités de evaluación de los tres Poderes de la Unión.
- Reducir el número de candidaturas para cada puesto en disputa.
Para el Comité Directivo Estatal del PRI, estas modificaciones propuestas por Morena solo confirman que la reforma fue apresurada y diseñada para favorecer intereses de facción.
“La reforma judicial no planteó mecanismos reales para combatir la corrupción, sino fórmulas para concentrar el poder. No defendió al pueblo de México, sino los intereses de políticos cínicos que siguen causando un daño profundo al país”, expresó Díaz Lara en rueda de prensa.
El dirigente reiteró que la postura de su partido es de rechazo total y definitivo. Aseguró que los intentos de "parchar" la ley mediante prórrogas hasta 2028 no limpian la naturaleza de la iniciativa, la cual, insistió, debe enviarse "al basurero de la historia" para preservar la división de poderes en la República.