El comisionado estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS), Mario Rebolledo Urcádiz, negó categóricamente los señalamientos de corrupción en su contra y manifestó su disposición para ser investigado por el órgano interno de la Secretaría de Salud. Lo anterior, tras la difusión de una carta anónima donde se le acusa de recibir mensualmente 40 mil pesos provenientes de fondos operativos.
“Cuando uno establece procedimientos de transparencia, puede ocasionar asuntos que molesten a alguien… pero lo niego categóricamente. Estamos abiertos a cualquier investigación”, subrayó el funcionario en la capital. Los señalamientos indican que el presunto desvío de recursos de la zona sur ha generado falta de insumos básicos y material de oficina en la dependencia.
Implementación de tecnología contra el "moche"
Rebolledo Urcádiz aseguró que las acusaciones podrían provenir de personas afectadas por los nuevos esquemas de control. Detalló que, para evitar la opacidad, la COEPRIS ha implementado herramientas digitales y de vigilancia en sus 12 coordinaciones:
- Credenciales infalsificables con código QR para verificadores.
- Cámaras de solapa durante las inspecciones de campo.
- Procesos digitales para la tramitación de permisos funerarios.
El comisionado señaló que estas medidas "tocan fibras" de quienes estaban acostumbrados a prácticas fuera del reglamento. “Todo está diseñado para que no haya turbiedad en lo que hacemos”, afirmó, al tiempo que descartó que exista malestar entre los casi 400 trabajadores de la institución.
Respaldo a la Secretaría de Salud
El titular de la COEPRIS enfatizó que su gestión se alinea con la política de honestidad de la nueva secretaria de Salud, Adriana Marcela Hernández Campos. Reiteró que los procesos de la comisión están abiertos al escrutinio tanto de las autoridades como de la ciudadanía para aclarar cualquier duda sobre el manejo de los fondos destinados a gastos operativos.