La Secundaria General Número 2 en Ciudad Victoria cumple este jueves 72 horas paralizada. Por tercer día consecutivo, un grupo de padres de familia mantiene cerradas las instalaciones, llevando el conflicto a una "mesa de diálogo" improvisada en plena calle, frente al acceso principal, ante lo que califican como una respuesta tibia de las autoridades educativas.
A pesar del reciente nombramiento de Luis Felipe Vargas Ávalos como nuevo director del plantel, la confianza de los padres está rota. Denuncian que la Secretaría de Educación ha sido omisa ante señales de alerta que consideran de extrema gravedad.
Las denuncias: Armas, drogas y amenazas
El pliego de reclamos de los manifestantes no se limita a cuestiones administrativas; se trata de una crisis de seguridad interna que, aseguran, pone en riesgo la vida de los alumnos:
Tipo de Denuncia | Descripción de los Padres
Armas | Supuesto ingreso de un arma de fuego al plantel.
Sustancias | Reportes sobre la existencia de sustancias prohibidas entre la población estudiantil.
Violencia | Casos de acoso y amenazas grabadas por familiares de alumnos hacia otros estudiantes.
Omisión | Falta de protocolos claros por parte de la Secretaría de Educación estatal.
"Tengo miedo por la integridad de mi hijo"
El testimonio de los padres refleja una angustia que va más allá de la protesta política. Uno de los manifestantes compartió el temor constante que vive su familia debido a amenazas directas.
“Yo tengo miedo por la integridad de mi hijo. ¿Qué va a pasar si viene a clases y lo agreden? Ya hay amenazas. Aquí no es un revanchismo ni un linchamiento, es un marco de diálogo y respeto”, expresó uno de los padres afectados en la capital.
Un diálogo fuera de las aulas
La situación es atípica: el director está presente, pero el diálogo no ocurre en su oficina, sino en la acera. Los padres insisten en que no levantarán el bloqueo hasta que intervenga un procurador (específicamente de la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes) que dé certeza jurídica y física a los estudiantes.
Mientras tanto, las cartulinas con mensajes como “¡Educación sí, violencia no!” siguen adornando las rejas del plantel, sirviendo como recordatorio de que, para estos padres, el ciclo escolar no puede reanudarse sin garantías reales de que sus hijos volverán sanos a casa.