Pese a las modificaciones profundas que implica el llamado "Plan B" de la reforma electoral en las reglas del juego democrático, el Instituto Nacional Electoral (INE) asegura que su capacidad para organizar elecciones libres y confiables permanece intacta.
El consejero nacional Jorge Montaño Ventura, de visita en la capital tamaulipeca, afirmó que los cambios no tendrán un impacto negativo en la operatividad del país, enviando un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía y a los actores políticos.
Los ejes del cambio
Montaño Ventura explicó que el Plan B se enfoca en una reestructuración administrativa y de austeridad, más que en un desmantelamiento de las funciones sustantivas del árbitro electoral. Entre los puntos clave que el INE ya se prepara para aplicar destacan:
- Ajustes Presupuestales: Reducción de salarios de diputados y disminución en el número de regidores en los ayuntamientos.
- Nuevas Tecnologías: Regulación del uso de la Inteligencia Artificial en las campañas.
- Control Financiero: Modificaciones en materia de fiscalización y prerrogativas para los partidos.
- Comunicación: Ajustes en los tiempos de radio y televisión.
“El INE se encuentra listo para aplicarlas. La autoridad electoral seguirá siendo un órgano autónomo y no está propuesta la inmovilidad de su autonomía dentro de esta reforma”, subrayó el consejero ante la prensa local.
Una autonomía garantizada
Para el funcionario tabasqueño, la historia del INE es una de constante adaptación. Recordó que el organismo ha superado transiciones legislativas complejas en el pasado sin perder su esencia técnica.
“La garantía que tendremos de que la democracia no estará en riesgo es que seguimos organizando elecciones y las hacemos bien”, reiteró. Según Montaño, el cumplimiento de las nuevas disposiciones administrativas no compromete la certeza de los resultados en las urnas, por lo que el proceso democrático en este 2026 sigue su curso bajo los principios de legalidad y autonomía.