La luna de miel en la coalición "Sigamos Haciendo Historia" parece haber llegado a un punto crítico. Manuel Muñoz Cano, dirigente del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Tamaulipas, advirtió que la asignación de candidaturas para las elecciones de 2027 no debe basarse en "cuotas de poder", sino en la fuerza territorial real y la limpieza de los perfiles.
La tensión escaló luego de que Morena manifestara su intención de encabezar las 17 gubernaturas en disputa para el próximo año, una postura que Muñoz Cano calificó como inaceptable para los aliados del Verde y el PT.
El "pliego petitorio" del Verde
El líder del PVEM fue claro: el partido ha puesto sobre la mesa encabezar cinco de las 17 gubernaturas. Esta exigencia ha encendido las alarmas en el bando morenista, quienes ven la propuesta como una presión excesiva de sus socios minoritarios.
Los estados en la mira del PVEM:
- San Luis Potosí: Mantener el control del estado.
- Nayarit: Pelear la candidatura principal.
- Quintana Roo, Nuevo León y Guerrero: Buscar la posición de unidad.
- Caso Guerrero: El PVEM busca impulsar a su dirigente nacional, Karen Castrejón, como abanderada de la coalición.
"Si nuestro candidato tiene mayor posicionamiento que los de Morena, adelante, y si no es así, al revés. Pero pedimos que se nos incluya en las encuestas oficiales", enfatizó Muñoz Cano en la capital.
Filtros estrictos: "No queremos huachicoleros"
Muñoz Cano subrayó que, independientemente del partido, los perfiles deben ser intachables. Lanzó un dardo directo al exigir candidatos con experiencia y capacidad, pero sobre todo, libres de cualquier vínculo con actos de corrupción o el llamado "huachicol fiscal", un tema sensible en la política actual.
Rumbo al 2027 y 2028
Aunque la alianza para el proceso intermedio del 27 —donde en Tamaulipas también se renovarán alcaldías y diputaciones— aún no se formaliza, el PVEM ya marca su territorio. La estrategia es clara: medir fuerzas estado por estado y no ceder ante la hegemonía de Morena sin antes pasar por el filtro de las encuestas.
Esta rebelión verde pone a prueba la unidad de la 4T en un momento clave para la consolidación de sus proyectos estatales, dejando la puerta abierta a una negociación que promete ser ríspida en los meses por venir.