La Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET) ha encendido las alarmas tras detectar que estudiantes en al menos dos municipios del estado están participando en peligrosos retos virales que simulan amenazas de tiroteos en planteles educativos.
Hugo Fonseca Reyes, titular de Administración de la SET, confirmó que se han difundido mensajes falsos con frases como "mañana habrá un ataque", una tendencia que, aunque tiene un alcance mundial, está generando psicosis y movilización innecesaria de cuerpos de seguridad en la entidad.
"Likes" que ponen en riesgo la vida
El funcionario advirtió que la búsqueda de popularidad digital está llevando a los adolescentes a cruzar líneas peligrosas. No solo se trata de falsas amenazas, sino de retos que atentan contra la integridad física; Fonseca Reyes citó el caso de un joven que, influenciado por estos trends, intentó quitarse la vida.
“La intención de muchos adolescentes es viralizarse o conseguir más vistas y ‘likes’, y eso los lleva a poner en riesgo su integridad. No es nada agradable y por eso pedimos a los padres estar muy pendientes de sus hijos”, subrayó el funcionario en la capital.
Acciones y protocolos de la SET:
- Vigilancia permanente: Contacto directo con directores, supervisores y jefes de sector para reportar cualquier conducta anómala.
- Activación de protocolos: Ante cualquier mensaje de amenaza, se activan los protocolos de seguridad existentes para proteger a la comunidad estudiantil.
- Coordinación con Seguridad: Trabajo conjunto con autoridades para rastrear el origen de los mensajes y atender reportes de desaparición de menores.
Un riesgo en todo el estado
Aunque solo dos municipios han presentado alertas específicas recientemente, Fonseca Reyes aclaró que no se puede hablar de un "foco rojo" aislado, ya que el riesgo es latente en todo Tamaulipas debido a la naturaleza digital del fenómeno.
Exhortó a los padres de familia a supervisar el contenido que consumen sus hijos en redes sociales y a fomentar una comunicación abierta para evitar que estas plataformas se conviertan en espacios de desinformación o tragedia. "Los protocolos ya existen y se activan según las circunstancias, pero necesitamos que el riesgo no crezca desde el hogar", concluyó.