El partido Morena atraviesa una etapa de presión política y judicial derivada de investigaciones en Estados Unidos que vinculan a figuras clave de la organización con el crimen organizado. Estas acusaciones, que anteriormente se mantenían en el terreno de la retórica de oposición, han escalado a expedientes judiciales internacionales activos, según señaló Ramiro Ramos Salinas, exdirigente estatal del PRI en Tamaulipas.
La situación coloca a la administración de Claudia Sheinbaum en una posición comprometida, obligándola a balancear la cooperación diplomática con Estados Unidos y la lealtad interna hacia los cuadros del partido, en un contexto de creciente exigencia internacional.
Renovación de dirigencia y uso de padrones sociales
La llegada de Ariadna Montiel Reyes a la dirigencia nacional de Morena ha generado controversia. De acuerdo con Ramos Salinas, la funcionaria cuenta con un padrón de beneficiarios de programas sociales que podría ser utilizado con fines electorales de cara al proceso de 2027.
El exlíder del Congreso tamaulipeco calificó el proceso interno del partido como irregular, señalando diversas problemáticas:
- Vínculos señalados: Funcionarios municipales y estatales enfrentan acusaciones por presuntos nexos con el narcotráfico.
- Imposiciones políticas: Críticas hacia la influencia del gobernador Rocha Moya en la designación de cuadros estatales.
- Conspiraciones institucionales: Investigaciones que sugieren el uso de estructuras de gobierno para facilitar el tráfico de sustancias a cambio de protección.
Impacto en el T-MEC y política exterior
En el ámbito internacional, el escenario se complica por las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Ramos Salinas afirmó que la posición de México se ha debilitado debido a que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, prioriza gestiones personales en lugar de la agenda nacional.
La falta de resultados en la administración de gobiernos locales y estatales ha generado un descrédito generalizado que la oposición atribuye a la inexperiencia y a la mala gestión pública. Para el sector crítico, el actual desorden administrativo y las investigaciones de la "narcopolítica" representan un fracaso en el modelo de gobierno propuesto por el partido en el poder.