Las remesas a México —ese flujo de dólares que sostiene a miles de hogares en Tamaulipas— enfrentan una nueva amenaza desde el norte. De acuerdo con el director del Instituto Tamaulipeco del Migrante, Juan José Rodríguez Alvarado, el endurecimiento de la vigilancia financiera ordenado por el gobierno de Donald Trump podría traducirse en una afectación de entre el 40 y el 45 por ciento en los envíos que realizan los connacionales sin una situación migratoria regular.
El origen de la alerta es una orden ejecutiva firmada en Estados Unidos que instruye al Departamento del Tesoro y a los reguladores financieros a modificar sus reglamentos para endurecer los requisitos de identificación de quienes hacen transferencias transfronterizas de bajo monto, la figura bajo la que entran la mayoría de las remesas.
Qué dice realmente la medida (y qué no)
Aquí conviene precisar, porque la propia fuente lo aclara: la disposición no prohíbe las remesas de manera directa. Lo que hace es imponer nuevas reglas de vigilancia. “Donde los bancos están facultados para solicitar identificación formal y comprobar el estatus legal o bien, el uso del número de identificación personal del contribuyente (ITIN)”, explicó el funcionario estatal.
La orden ejecutiva, titulada “Restoring Integrity to America’s Financial System” y firmada el 19 de mayo de 2026, no menciona la palabra “remesas” en su texto, pero sus disposiciones apuntan con claridad al dinero que los migrantes envían a sus familias. El documento da al Departamento del Tesoro un plazo para emitir un aviso formal a las instituciones financieras sobre los riesgos de las transferencias de bajo monto, señaladas como posibles vehículos para financiar actividades ilícitas. Según Rodríguez Alvarado, bajo esa lógica incluso la prestación de servicios financieros básicos sin la identificación del cliente puede presentarse como una amenaza a la seguridad nacional.
Por qué Tamaulipas tiene mucho que perder
Para un estado fronterizo como Tamaulipas, donde la migración hacia Estados Unidos es parte del tejido familiar de innumerables comunidades, una caída de esa magnitud no es abstracta. Se traduce en menos dinero para gasto en alimentos, vivienda, salud y educación en los hogares que dependen de lo que un familiar manda desde el otro lado.
El funcionario sustentó su estimación en proyecciones de instancias federales. “De acuerdo a los números que trae Nacional Financiera y algunas otras instancias federales, estaríamos hablando de un 40 a un 45% de afectación respecto al monto de la remesa, en relación con gente que no tiene la situación regular y que no podría mandar dólares a sus familiares”, citó.
La tendencia ya venía a la baja
El golpe llegaría sobre un terreno que ya mostraba desgaste. Rodríguez Alvarado recordó que en 2025 las remesas registraron un decremento de 40 millones de dólares, y advirtió que la caída de este año podría ser mucho mayor: “Estamos estimando, de acuerdo al comportamiento del primero e inicio del segundo trimestre, podría superar los mil millones de dólares en este año, siempre y cuando la tendencia se mantenga”, señaló.
El matiz que conviene tener presente
Vale una lectura cuidadosa de la medida. Especialistas en migración han apuntado que muchas de las herramientas para vigilar el lavado de dinero ya existían desde hace años en el sistema bancario estadounidense, lo que sugiere que el verdadero blanco del decreto serían los migrantes indocumentados más que el crimen organizado. Para las familias tamaulipecas, el efecto práctico es el mismo: más trámites, más documentación exigida y la posibilidad real de que algunos envíos sean rechazados. La incógnita es cuánto de la afectación estimada se materializará una vez que el Tesoro publique las reglas finales en las próximas semanas.